martes, junio 06, 2006

Involución

Cuánta envidia provocaría,
cuánta facilidad me allegaría,
qué diferente me vería
si tuviera una cola prensil

Vino tinto y un buen pan
podría sostener entre mis manos,
mientras colgado en mi ventana
a los hombres hablaría;

Me rentaría a la parroquia
los domingos a las doce,
para pasar entre las bancas
con dos charolas como guantes
y una campana como un ángel

Cuánta envidia provocaría,
cuánta facilidad me allegaría,
qué diferente me vería
si tuviera una cola prensil

En la escuela clases daría
de Darwinismo y moralina
“Viva Charles” les gritaría;
“¡Viva Jesús, viva María!”

lunes, junio 05, 2006

Naranjas verdes

Julio había despedido al último de los invitados de aquella noche y después de cerciorarse de que todas las ventanas estuviesen abiertas vació en el bote de basura de la cocina el contenido de los ceniceros que contenían los sobrantes de la finalizada reunión de este viernes y con pasos lentos se dirigió a su recamara. En el bote, las cenizas y las bachas, concentradas de cannabis, cayeron entre los desperdicios del día que en el fondo se mezclaron con el dulce jugo de las mitades de naranjas que por la mañana habían sido parte del desayuno familiar.

Con pasos rápidos y ligeros atravesando un pequeño agujero detrás de la estufa, una cucaracha asomó sus antenas que se movían casi con impaciencia por recorrer aquel inmenso territorio lleno de agradables bocados, y después de estirar con aires de monarca sus alas un par de veces comenzó el recorrido de su reino. Un paseo a lo largo de los quemadores, siempre las gotas de grasa sirven para ir abriendo el apetito. Un descenso por el fregadero, que siempre era bien recompensado por las sobras de la comida pegadas a los platos. Y finalmente, el plato fuerte la esperaba en el bote de basura, así que casi sin tocar la superficie con las patas llegó a un palo de escoba que estaba perfectamente colocado a manera de puente entre la tabla para picar y el regordete y casi sonriente bote, una vez a la mitad del camino, un pequeño salto la llevó hasta su meta.

Es bien sabido que los espacios pequeños y oscuros son, para estos singulares insectos, puertas a nuevas cámaras llenas de sorpresas, así que como si recorriese los tiros de una húmeda y tibia mina, no tardó en llegar al fondo en dónde sabía que encontraría un sabroso extracto que resumiría en un par de sorbos el contenido de todos los manjares ahí depositados. Un tanto mareada pero satisfecha decidió recostarse en el mullido interior de una mitad de naranja, pronto se sintió envuelta por el dulce aroma de la naranja, y olvidó que había decidido recostarse, aquel olor la incitaba como nunca antes a saborear las dulces paredes de lo que hacía unos momentos había sido su lecho. Se sentía pesada. Tenía ganas de hacer tantas cosas a la vez, que no terminaba de hacer una. Pensó en estirar sus alas y comenzar el regreso, pero antes de volverlas a plegar lo olvidó, así que sólo pudo regresar una a su lugar, y cual velero perdido en la inmensidad de las paredes del bote azul comenzó a subir. Una vez en la cima se detuvo a observar su mundo, y sonrió orgullosa. Aquel lugar era enorme a través de sus ojos, y ella justo en medio del Todo, podía disponer de cada objeto y cada criatura que allí se encontrara. Dirigió su mirada al suelo y observó confusa un hilo que se movía en línea recta, dio un paso desde lo alto del bote, y al tener extendida una de sus alas dio rápidas vueltas por el aire sobre su eje y cayó bruscamente al suelo. Confundida comenzó a caminar hacia el hilo que se movía a un par de centímetros de dónde había caído, pero olvidaba el orden en el que debía mover sus patas, por lo que le pareció una eternidad el tiempo en el que llegó, haciendo eses, a donde pretendía. Observó que lo que desde las alturas le había parecido un hilo, se trataba de una caravana de hormigas que llevaban a cuestas pequeños granos de azúcar, esto le pareció insultante, finalmente era su reino y nadie la había consultado al respecto, por lo que no pensó dos veces en pisarlas a todas, situación que, al no tener completo dominio sobre sus pasos, le resultó más que difícil. El congregado de hormigas se dispersó en todas direcciones alrededor de ella, situación que la llenó de angustia, claramente identificaba las risotadas de las hormigas que se burlaban de su torpeza, se sentía confundida y con mucha hambre, trató de olvidarse de aquel vergonzoso suceso y como pudo caminó hasta una nada despreciable migaja de pan que tragó desesperada, finalmente el cansancio la venció y se echó sobre sus alas. La luz del día la despertó y mientras con un letargo enorme estiraba cada una de sus patas no se dio cuenta de que el pie de Julio le volvería a tapar la luz.

viernes, febrero 03, 2006

Diez mandamientos del espíritu libre

1. No debes admirar ni odiar a los pueblos.
2. No debes dedicarte a la política.
3. No debes ser millonario ni mendigo.
4. Debes evitar a los poderosos y a los influyentes.
5. Debes procurar que tu mujer sea de un pueblo diferente al tuyo.
6. Debes permitir que tus amigos se hagan cargo de la educación de tus hijos.
7. No debes someterte a ninguna ceremonia de ninguna iglesia.
8. No debes arrepentirte jamás de una falta. Por el contrario, esa misma falta debe levantarte a emprender buenas acciones.
9. Debes preferir el exilio, para poder decir la verdad.
10. Debees permitirle al mundo plena libertad contra ti mismo y, al mismo tiempo, debes permitirte a ti mismo plena libertad contra el mundo.

F. Nietzsche.

lunes, agosto 29, 2005

Happy together

Encuerada, es decir, dress in leather, al fondo de una amplia habitación, únicamente alumbrada por la tenue luz de las seis de la tarde, que se filtra por las orillas de una puerta. Yo, en el otro extremo, asustado. Huele a dolor. Sé que de estar encerrado con ese ser, nada bueno saldrá. Se mueve lentamente, segura de cada paso que da. En la mano izquierda un fuete de seis colas. Tengo frío. ¡Desnúdate! Me ordena. Sigue caminando hacia mí. No lo entiendo, pero no puedo desobedecerla. En un instante mi ropa está en el suelo. Su sonrisa cada vez está más cerca. Cierro los ojos. Escucho las cintas de cuero surcando, fieras, el aire. Tengo sed. Al parecer no he bebido nada en muchas horas. Tímidamente pronuncio la palabra agua. Silencio. Mantengo los ojos cerrados, prefiero así. No escucho más el fuete. Se deleita caminando a mi alrededor. Ardor en la espalda, ha rasgado mi piel; inmediatamente otro azote, aprieto los párpados, su palma me golpea la cara, intento abrir los ojos, y veo, a través de mis lágrimas, una enorme masa levantando violentamente el brazo. Negro. Debí perder el conocimiento. Tengo los ojos vendados, las manos atadas detrás de mi espalda y los pies a la silla en la que estoy, al fondo se escucha a The Turtles "imagine u and me, i do; i think about u day and night; It´s only right, to think about the girl u love, and hold her tight, so happy together..."; se repite continuamente la canción. Después de seis repeticiones, la escucho tarareando la melodía, está detrás de mi. Escucho un chorro de agua que cae al piso. Su piel tan pegada a mi cara no me deja respirar. Me asfixia. No quiero imaginar con qué parte de su cuerpo lo hace. Siento que la sangre se agolpa en mi cabeza y mis oídos doler, mis pulmones inútilmente intentan jalar un poco de aire, se quita, respiro desesperado. No me he terminado de recuperar y lo vuelve a hacer seis veces más, la siguiente vez no se ha pegado tanto, estoy sudando, siento que cae un poco de agua entre su piel y mi cara. ¡Lame! Me ordena, burlándose de mi petición por agua. No me puedo mover, estoy paralizado. Me da un coscorrón y me ordena ¡Lame! Tenía sed, el sentir el agua en mis labios fue reconfortante, estaba tomando agua de sus enormes y estriados senos. Ponía sus carnosos pezones en mi boca, que empapados me ordenaba chupar. "When you're with me baby the skies'll be blue, for all my life ..." Había perdido la noción del tiempo, la canción de los Turtles, se repetía infinitamente, no sabía si era de día o de noche, sin una periodicidad definida, mi torturadora se aparecía con nuevas ideas; me había provocado, con plumas, agua, su boca, y objetos que no reconocí, más de seis erecciones que dejaba inconclusas; había dejado caer gotas de agua hirviendo sobre mis piernas; las quemadas de cigarro en la espalda ardían mucho; a momentos me dejaba en el suelo, aún atado a la silla, cerca del lugar en dónde me hacía orinar. Vomité una sola vez, me castigó bañándome con un chorro de agua helada a presión que continuamente hacía blanco en mis genitales y entre mis nalgas, no volví a hacerlo. "The only one for me is u, and u for me, so happy together, i can see me lovin' nobody but u, for all my life...". Los momentos en que no estaba ella divirtiéndose conmigo, cada vez se hacían más largos. Me sentía solo, me costó trabajo identificar la sensación, pero comencé a extrañarla, deseaba con más vehemencia que volviera cuando me sentía solo, que se largara cuando me torturaba. No volvería. Abrí los ojos en la cama de lo que parecía un hospital, la luz me lastimaba los ojos, tenía puesto en el brazo un catéter que daba paso a lo que, me explicaron, era suero. Las quemaduras habían sido atendidas. Una enfermera me llevó de comer, devoré como animal. Me preguntó si me sentía mejor, asentí mientras comía. Una mujer vestida con un elegante traje sastre con una carpeta bajo el brazo, cruzó la puerta. Se sentó en la orilla de la cama y me sonrió. - Señor, espero haya disfrutado la fantasía que su mujer le ha regalado, durante los seis días cinco noches que permaneció con Lady Big, se le tomó video, el cual no está incluido en el precio, ¿desea se le envíe un DVD con un costo de 60 dólares?; ninguna de las lesiones que le fueron provocadas durante su estancia, son de gravedad, y ya han sido atendidas. Sufrió de deshidratación y una leve descompensación por la falta de alimentos, pero todo volverá a la normalidad con un par de días más aquí...- Dejé de escucharla mientras me mostraba la cuenta de los objetos empleados y las horas que Lady Big cobraría, firmé un cheque.

martes, agosto 16, 2005

A tu regreso

Regresaste con una lágrima marcada en el cachete izquierdo. Roja. Siempre usabas el mismo argumento. El viento corta –decías- , yo sabía que el viento no hacía más que jugar al guardián de tus adúlteros encierros. Sólo te veía fijamente al llegar, y al quedarme mirando tus marcas en el rostro, al fondo de mi realidad a penas escuchaba tu jodida frasecilla, el viento corta; y yo me volteaba pretendiendo no escucharte. Con la casa a media luz, veía tu silueta ir y venir entre las sombras. Tan sólo descubrías a medias tus manos y tu rostro. Yo imaginaba las marcas en tus muñecas. Seguro habías estado atada mientras ese amor tuyo recorría con su vista cada rincón de tu cuerpo desnudo. ¿Tendrás marcas en la espalda? Ya no recuerdo tus nalgas sin laceraciones, y nunca las había visto así. Es esta cabeza mía que mientras traías la sopa te desnudaba completa. ¿Su lengua habrá dejado el rastro de su húmedo paso por la piel de tus muslos? ¿También el viento humedece sus deseos? ¡Mentirosa! El viento no corta y tampoco humedece. No puedes seguir diciendo eso después de tantos años. El viento corta –decías llorando como una loca- mientras ataba tus manos y desgarraba tu ropa. Tu piel suave y pálida, parecía melancólica. Tu figura desnuda sobre el suelo, una mancha blanca entre las sombras. Ni una marca. ¡Oh decepción! –pensaba mientras mis puños se hundían en tu suave cuerpo y mis uñas desgarraban tu tierna piel. Mis dientes cortaron tus cuatro labios y las siluetas de mis palmas finalmente quedaban sobre tus nalgas- Vete pues al fondo de la tierra, y si los gusanos preguntan, diles que el viento corta.

jueves, agosto 11, 2005

Los crustáceos no maman Sr. Cangrejo

Me acostumbré a verla en la casa por las mañanas y a veces en las noches. Me acostumbré a ver su bata blanca, sus mil y un bolsas por todos lados, sus libros y a escuchar sus terquedades que de tan mal humor pueden llegar a ponerme. De repente creí que siempre serían así las cosas, que nada cambiaría(Heráclito seguro se estaría riendo). Algún día cualquiera, ella caminaba por la vida, seguro por alguno de los pseudojardínes de su trabajo, y de lo más profundo de las entrañas de la tierra, con una figura fantasmal y conla rapidez de la vida entre las manos de un anciano, una mancha sacó una pata y se le colgó de la bata. Supongo que habrá estado encima de ella todo el día, riéndose mientras las mujeres que en la doctora confían las gracias daban. La mancha, cual periquillo pirata, se puso cómoda sobre el hombro de la mujer, y la acompañó a todas partes, se asomó por su oreja derecha y contempló sus recuerdos. La vio llorar y reír. La mancha vio dos alumbramientos y muchas oscuridades. Conoció su infancia y sus sueños. Se cansó y quiso dormir. La mancha se diluyó en el cuerpo de la galena. La infeliz mácula quería ser amamantada por el mismo pecho que yo.

lunes, agosto 08, 2005

¿Feo yo? -le dice un simio a Mr. Bush?-

Compartimos más del 98% de nuestra información genética con los Chimpancés. Supongo que a estas alturas del párrafo el Santo Padre y la Santa Iglesia Caótica Apestólica y Remona, deben estar negando con sus santas cabecitas, hechas a imagen y semejanza de Dios. Ni modo.

¿Son los chimpancés casi hombres o nosotros los hombres somos casi chimpancés? El fin de semana platicaba con cierta persona sobre la discriminación a la que, según yo, estamos expuestos los latinos tan sólo por ser latinos. Esa persona argumentaba que de alguna manera entendía al pueblo que en Dios confía; que entendía que no estuvieran de acuerdo con que gente de la calidad de los latinos que llegan a Santa Tierra se apropiaran de las banquetas, los parques, las escuelas públicas, etcétera, etcétera; y que además la discriminación no se presentaba con todas las personas, que las personas con clase se distinguían, y no eran blancos de discriminación. Me pregunto si la clase se puede distinguir entre cinco hombres desnudos: un francés, un checo, un chino, un brasileño y un togolés. ¿Me pregunto que opinaría Sir. Ú-ú- de á-á (respetado chimpancé de alta alcurnia de la negra selva congoleña)?

¿Salma Hayek será discriminada por Sarah Michelle Gellar? Supongo que para aquellos que inventaron el chistesillo aquel que decía que Barbie ya podía estar tranquila respecto a su necesidad de “gata”, puesto que Mattel haría una muñeca de Rigoberta Menchú; todo es muy claro. No lo sé.

Roguemos pues por que obtengan su visa todos los que la pidan. Que no les vean la cara de mono o de rata (sin hacer referencia al horóscopo chino) y les permitan entrar allá donde la clase se nota. Incluso afuera de los Malls & shopping areas of NY.